Ridículamente Simple

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Hoy tengo mi primera reunión con el director financiero de la empresa. En su invitación me dice que además de conocernos personalmente me va a informar de la política de control financiero de la producción que llevan adelante aquí.

En estos cinco días que han pasado desde mi incorporación como gerente de producción  he estado conociendo la planta y la gama de productos que ofrecemos al mercado. Me parece que se acaba lo divertido y ya toca tratar con los numeritos de los financieros. A ver, que sé que esos indicadores son necesarios, pero la verdad es que resulta complicado orientarse con ellos.

Entro a la oficina del director financiero y me lo encuentro practicando golpes con un “Putter” dirigiendo una pelota de golf a una maquinita que se la devuelve gentilmente. Están tranquilas las cosas por aquí, me digo.

—Hola Carlos, bienvenido a la empresa. ¿Qué tal llevas la incorporación a la fábrica? — dice José Sánchez mientras realiza un nuevo golpe.

 —Muy bien sr. Sánchez. Muy contento con la calidad de mis nuevos colaboradores y gratamente impresionado por la modernidad de los recursos de la fábrica.

—Me alegra mucho Carlos. Por cierto, llámame José, vamos a tutearnos por favor. —José detiene su juego y de pie, apoyado en el “Putter”, me dice: — Vamos directo al grano, no hay tiempo que perder. —¿No hay tiempo que perder? pero si estabas jugando al golf, pienso.

— Mira Carlos, como eres persona muy experimentada en el ámbito de la producción presumo que has manejado indicadores de muchos tipos en tu actividad. 

Asiento con la cabeza.

—Muy bien, en esta empresa esperamos de ti que mantengas vigilados dos indicadores, sólo dos. —¿Sólo dos? pero si vengo de manejar cinco y aun así no lograba tomar el pulso a las situaciones, me digo mientras pongo cara de póker.

—Estos dos indicadores los implantó en nuestra empresa un consultor muy experimentado que los ha aplicado en muchas plantas de manufactura de todo tipo. Debo confesar que al principio no creí que fueran suficientes, pero ahora soy un defensor total de estos dos numeritos. Allá van Carlos: Índice de Rentabilidad y Rotación de Stock.

—El segundo lo conozco, el primero lo escucho por primera vez. —Le comento a José mientras recibo de su mano un impreso de dos folios que me dice contiene información sobre estos indicadores y cómo deben usarse.

—La empresa requiere que mantengas dentro de los valores esperados los costes de operación y el valor añadido de cada pedido, para eso usarás el Índice de Rentabilidad. Si es mayor o igual que uno, bien. Si es menor que uno, mal. Así de simple. Por cierto, nuestra gente de ventas usa ese mismo indicador para decidir el precio al cual vender. Sólo queremos pedidos que aporten la mayor contribución. En cuanto al inventario, queremos que únicamente se consuma aquella materia prima que esté comprometida en pedidos vendidos. Nada de adelantos de fabricación para productos que los clientes aún no han requerido. Para eso usarás el indicador de Rotación de Stock. Cuanto mayor sea el numerito este, mejor. ¿Me he explicado?

—Entendido José. —A pesar de mi esfuerzo, algo en mi actitud revela a José mi sorpresa con este asunto.

—No te preocupes Carlos, esto funciona. Ahora vuelve a tus cosas en la fábrica que yo seguiré aquí ideando una solución a este grave problema de aprovisionamiento de materias primas que nos afecta y que tiene loco a todo el mundo. —José emite un sonoro suspiro.

—Si no fuera por esta maquinita para hacer “puts” no me relajaría lo suficiente como para poder pensar. Y eso que no he jugado al golf en mi vida.

 ¿Quieres conocer al consultor que implantó estos indicadores y usarlos tú también? Contáctame y hablemos de cómo lograrlo. 

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